Pizarra de dibujo magnética
Un lienzo mágico donde dibujar, borrar y volver a empezar tantas veces como se quiera — sin una sola mancha, sin manos pintadas, sin nada que limpiar después. Basta con deslizar el lápiz magnético sobre la superficie y ahí aparece el trazo, cambiando de color según la zona del arcoíris por la que pase, en ese efecto que a los peques les fascina.
Además del lápiz, la pizarra trae tres tampones magnéticos con formas de champiñón, mariposa y caracol — pequeños sellos para llenar el dibujo de detalles y darle personalidad propia. Y cuando el lienzo se queda sin espacio, el borrador integrado lo deja en blanco de un solo gesto, listo para la siguiente idea.
Ligera y con asa, cabe en cualquier bolsa y acompaña a donde haga falta: el coche, la sala de espera, la casa de los abuelos. Ideal para esos ratos muertos que, con esta pizarra en las manos, dejan de serlo.