Animales Magnético
Treinta animales listos para poblar cualquier superficie metálica de la casa: el caballete, la pizarra blanca, la nevera o incluso el radiador. Un pequeño safari imantado que aparece donde menos se espera.
Lo interesante llega cuando se combinan con el dibujo: se colocan los animales sobre la pizarra y se dibuja el paisaje alrededor, inventando junglas, océanos o jardines imposibles donde una ballena convive con un panda. Ahí es donde nacen las historias, y con ellas el lenguaje, la narración y esa capacidad de imaginar mundos que no existen todavía. Se pegan y despegan con facilidad, sin dejar rastro.
Los animales representados vienen de distintos países y hábitats del mundo, así que cada figura es también una pequeña excusa para hablar de dónde vive, qué come o cómo se llama. Una forma preciosa de despertar el cariño por la vida salvaje desde muy pequeños.